La plomada, su simbolismo en Masonería.

En esta ocasión les hablaré del significado de la herramienta del segundo vigilante de nuestras logias: la plomada. También la considero un instrumento de precisión absoluta. Hay muchos autores y hermanos que no comparten esta misma opinión; pero aquí buscamos generar una lluvia de ideas para provecho de todos, no es un debate, pues a nadie busco convencer, reconozco y respeto la libertad de pensamiento de todos y cada uno.  

Desde el punto de vista operativo, la plomada también llamada “perpendicular ” es una herramienta que emplea la gravedad para poder establecer lo que es verdaderamente “vertical”;  es decir, saber si un muro o pared es vertical y perpendicular para verificar la estabilidad y distribución del peso de la estructura. El hermano Ivan Herrera Michel, en su libro “Las herramientas masónicas” nos explica que la plomada era una pieza de plomo, o en su defecto de una aleación de este metal, de conformación troncocónica o cilíndrica colgada verticalmente de una cuerda de algodón trenzado. Se solía utilizar  cada vez que se levantaban cinco o seis hiladas de piedras en un determinado muro.

Magister nos dice que: …“sin la plomada no sería posible disponer verticalmente las piedras en la posición más adecuada para la estabilidad y el progreso de una determinada construcción”. Para el Masón el fruto de su trabajo se relaciona con la satisfacción de poder admirar el deber cumplido. Metafóricamente hablando, se feliz hermano si tu obra puede erigirse del plano más material o terrenal, dentro de la soceidad, tu cominidad o vuestra familia, a un progreso de grado elevado, hacia la sabiduria, lo bueno, lo util, lo bello.   

El mismo autor nos indica que  …“tampoco sería factible el progreso individual del hombre si todos sus pensamientos, aspiraciones y acciones no se modelaran sobre una misma línea recta, en sentido opuesto a la gravedad de las tendencias inferiores, y elevándose gradualmente hasta la percepción de sus posibilidades superiores”. Así, siguiendo la línea de razonamiento descrita, nuestros vicios y preocupaciones vulgares, son tal vez un impulso que nos impide liberarnos y son posiblemente más fuertes que la fuerza de gravedad misma. 

Adolfo Terrones Benítez y Alfonso León Garcia en su obra “Los 33 Temas del Aprendiz Masón” señalan que para ellos la plomada es emblema de la rectitud, de la prudencia y de la perseverancia. Puede ser que esta herramientas sea emblemática de tales cualidades, pues nos ayuda a entender la idea de la exactitud en la conducta propia.  

Para la letra de la Masonería, conforme a nuestro ritual de instalaciones, la plomada es emblema de rectitud y templanza.  Tal vez es simbólica de esta última virtud cardinal, porque en su afán de ejemplificar la rectitud y exactitud del edificio, nos pone de manifiesto a su vez una moderación en el empleo de los sentidos, los cuales en automático tienden a excederse. El dominio docto en el manejo de esta herramienta, nos muestra entonces que el obrero fue capaz de sujetar sus instintos a la razón.   

Para mi, la plomada es un instrumento que como dije, nos permite juzgar nuestro comportamiento, el resultado de las propias acciones, pues se relaciona con el fiel cumplimiento de nuestros deberes. Quien ejecuta bien la obra, está a plomo, es decir  se percata de que el resultado de su trabajo fue exacto, sin excesos ni defectos. De esta forma aseguramos que el templo que venimos levantando es totalmente recto, en consecuencia útil  y duradero. 

Fraternalmente

Luis.

La regla de 24 pulgadas.

Hago uso de la palabra esta noche para compartir con mis hermanos, unas reflexiones  sobre la regla de 24 pulgadas. Esta es una herramienta que el aprendiz debe emplear en el camino de transformación de su piedra en bruto, un trabajo que le permita ser una pieza de utilidad en el edificio que venimos levantando. 

La regla, según la Letra de la Masonería, es: …“emblema de la rectitud en el cumplimiento del deber para evitar el envilecimiento. Es la integridad en las acciones”. Esta sola frase merece que pensemos en ella profundamente. Sin embargo, en esta ocasión no la analizaremos como un instrumento guía; sino como un artefacto de medida y lo que pretende evitar mediante un empleo diligente y constante. 

Muchos autores explican que el alcance filosófico de esta herramienta en el primer grado, hace referencia a su uso como instrumento de medición del tiempo. Por ello nuestra regla se encuentra graduada. Para algunos las 24 pulgadas son emblema de las horas del día. Y en ese contexto, el masón hora a hora debe utilizarla adecuadamente.  

De acuerdo con el Diccionario de Filosofia de Nicola Abbagnano tradicionalmente suele definirse el tiempo como: “el orden mensurable del movimiento”. Yo agregaría que el tiempo transita siempre en un espacio determinado y no tiene regreso. Su avance es implacable y tal vez por eso en la Mitología Griega Cronos es el titán que personifica al  tiempo, quien todo lo termina devorando, incluso hasta sus propios hijos.   

Para la Filosofía Masónica, nuestro tiempo, el de cada uno de nosotros es muy importante. Desde la ceremonia de iniciación, en la cámara de reflexiones la idea del tiempo se hace patente, pues dentro de  su decoración el reloj de arena nos invita a cavilar concienzudamente el modo en que aprovechamos nuestra existencia.   

Por tanto al entender que en este plano físico o material llegamos al convencimiento de que  nuestra existencia es finita. Con la regla de 24 pulgadas la Filosofía Moral nos da un fuerte apoyo para dejar de preocuparnos por el final de nuestra vida y mejor hacer un buen uso de nuestro tiempo. Entonces cada uno que elija por sí mismo que hacer con su tiempo y que no haga, lo que otros le ordenan que haga con él.  

La duración de la vida no es poca ni mucha; somos pródigos en tiempo. Como nos dice Séneca su obra “De la brevedad de la vida”: … “el tiempo que tenemos nos es corto; pero perdiendo mucho de él, hacemos que lo sea y la vida es suficientemente larga para ejecutar en ella cosas grandes si la empleamos bien ”. La existencia no se debe dilapidar ni malbaratar. Debe emplearse con prudencia para nuestro beneficio propio y para el de la humanidad. 

Séneca también nos dice que: … “la mayor pérdida de la vida está en la dilación”…; es decir, en la espera inactiva e infructuosa. El problema radica en esperar un futuro incierto que aún no llega, dejando correr el presente que aunque breve, es lo único que nos pertenece, porque el pasado es un recuerdo, y hay veces en que ni el recuerdo, ni lo recordado son exactos; por lo cual debemos aprender de él en la medida de lo posible, sin quedarnos estancados en un tiempo que ya fue.  

Ivan herrera michel en su libro: “Las Herramientas masónicas”. nos dice que: … “el Masón está convidado a fortalecer la capacidad de determinar autónomamente el valor de las unidades de cálculo moral con las que va a medir la intensidad de su voluntad soberana aplicada a su construcción ideal”. Para mi esto quiere decir que mediante la regla de 24 pulgadas y la distribución del tiempo que podemos hacer con ella, cada uno es libre de determinar la energía y tiempo que va a utilizar en su templo material y espiritual, es decir, en sí mismo.     

El autor en cita nos dice que: “…en Masonería no hay que confundirse, puesto que esta libertad valorativa no implica una licencia para medir “a ojo de buen cubero” nuestros actos”. Y por supuesto que nuestra conducta y lo que alcanzamos a medir de ella, en ningún momento puede ser al tanteo, porque nuestras herramientas son de precisión absoluta. De ahí que no podamos escapar a la responsabilidad que nos genera el seguir actuando con vicios, errores y preocupaciones vulgares, esperando que cuando seamos más viejos, ojalá por la misericordia del Gran Arquitecto, podamos alcanzar la virtud y la instrucción. Si eso es lo que buscais, hermano finalizo con una pregunta que también se hizo el filósofo estoico:  ¿No te avergüenzas de reservarte para las sobras de la vida, destinando a la virtud sólo aquel tiempo que para ninguna cosa es de provecho?

FRATERNALMENTE


Luis

M∴M∴

Resp∴ Log∴ Simb∴ Antonio Canales Olivares Número 64.

Bibliografía.

Liturgia del Primer Grado, R∴ E∴ A∴ y A∴ 

Ritual de instalación de logias simbólicas, R∴ E∴ A∴ y A∴

Las Herramientas masónicas- Ivan Herrera Michel. 

De la brevedad de la vida- Lucio Anneo  Séneca.

Diccionario de Filosofía-  Nicola Abbagnano 

¿Debemos seguir una sola religión?

De acuerdo, se trata de una cuestión delicada. ¿Necesitamos realmente la religión? ¿Es posible existir espiritualmente sin un dogma religioso? Estas son solo algunas de las preguntas que nos formulamos actualmente sobre la religión. Junto con un resurgir del fundamentalismo, estamos asistiendo a un resurgir del cuestionamiento de los dogmas fundamentales. ¿Te acuerdas del día en el que elegiste tu religión? Pocas personas lo recuerdan, porque pocas personas eligen realmente su religión. En general, se trata de una serie o de un conjunto de creencias implantadas en nuestra mente a edad temprana y basadas

en las creencias religiosas de nuestros padres. Y, para muchos, el deseo de pertenecer a una familia o tribu es superior al proceso de toma racional de decisiones, lo cual nos lleva a adoptar creencias que a veces son muy dañinas.

Si es verdad que la religión puede tener una inmensa belleza, también, lo es, que puede encerrar grandes dogmas que provocan culpabilidad, vergüenza y cosmovisiones basadas en el miedo. Hoy en día, la mayoría de las personas que son religiosas en todo el mundo eligen una sola religión que seguir. Pero este porcentaje está disminuyendo a medida que más y más gente, especialmente los millennials, adoptan el modelo «espiritual pero no religioso».

Creo que la religión fue necesaria para la evolución del ser humano, al ayudarnos a desarrollar las directrices para una buena conducta moral y para la cooperación dentro de la tribu., hace cientos y miles de años. Pero hoy en día, cuando la humanidad está más conectada que nunca y tiene en gran parte acceso a los diversos conocimientos y tradiciones espirituales del mundo, la

Idea de seguir una religión en particular puede resultar obsoleta. Además, creo que la aceptación a ciegas de los dogmas religiosos nos frena en nuestra evolución espiritual como especie.

El núcleo de una religión puede estar conformado por hermosas ideas espirituales. Pero a su alrededor se superponen siglos de reglas caducas que pocos se atreven a cuestionar. ¿Puede una persona ser un buen musulmán sin ayunar durante el Ramadán? ¿Se puede ser un buen cristiano sin creer en el pecado? ¿Y un buen hindú comiendo carne? ¿Es la religión un modelo viejo que necesita ser actualizado?

En mi opinión, la mejor alternativa consist e en no suscribir ninguna religión, sino en escoger creencias de todo el espectro de religiones y prácticas espirituales del mundo.

Yo nací en el seno de una familia católica, pero con el paso de los años he llegado a crear mi propio conjunto de creencias, derivadas de lo mejor de cada religión y de cada libro espiritual que he llegado a conocer. No elegimos un alimento para comerlo todos los días.

Entonces ¿por qué debemos elegir una religión? ¿Por qué no podemos creer en el modelo de amor y bondad de Jesús, donar el 10 por ciento de nuestros ingresos a la caridad como un buen musulmán y pensar por otro lado que la encarnación es asombrosa?

Existe mucha belleza en las enseñanzas de Cristo, en el sufismo del islam, en la Cábala del judaísmo, en la sabiduría de las enseñanzas budistas del Dalai Lama. Aun así la humanidad ha decidido, en general, que la religión ha de ser absolutista: en pocas palabras, hay que elegir una y seguirla durante el resto de tu vida. Y lo que es peor, transmitirla a tus hijos mediante un adoctrinamiento temprano, de modo que sientan que tienen que mantenerse fieles a ese camino verdadero para el resto de su vida. Y así a lo largo de generación en generación.

Elige, una religión si aporta significado y satisfacción a tu vida, pero sé consciente de que no tienes que aceptar todos los aspectos de tu religión.

Puedes creer en Jesús y no creer en el infierno. Puedes ser judío y disfrutar de un buen sándwich de jamón. No te dejes atrapar por definiciones estrictas y preestablecidas de un camino único, pensando que debes aceptar todas las creencias de un grupo en particular. Tu espiritualidad debe ser un descubrimiento, no una herencia.

El modelo tradicional de religión es algo así como «solo puedo ser espiritual si sigo una determinada religión». Pero ¿por qué no considerar que nuestro yo espiritual existe independientemente de los sistemas religiosos y que la moral no depende de la religión o de creer en Dios? La bondad, la amabilidad y la regla de oro que dice que trates a los demás como te gustaría que te trataran a ti no tienen por qué enseñarse a través de la religión. Según el libro , (Bueno sin dios) de Greg M. Epstein, del movimiento humanista en la Universidad de Harvard, la cuarta corriente espiritual con más seguidores en el mundo después del cristianismo, del islamismo y el hinduismo es hoy en día el humanismo. Este movimiento se basa en el concepto de que no necesitamos la religión para ser buenos. Se diferencia del ateísmo en que los humanistas creen que hay un «Dios», pero que no es el ser furioso y sentenciador que muchos textos religiosos quieren que sea. En lugar de ello, para un humanista, «Dios» podría ser el universo, o la conexión de la vida con la Tierra, o solo espíritu. El humanismo abre una nueva vía a personas que desean rechazar las reglas sin sentido de la religión, pero que no quieren abrazar el ateísmo. Existen en la actualidad en el planeta en torno a un millón de seguidores del movimiento humanista y su número sigue creciendo.

Además de explorar el movimiento humanista, podrías tratar también de Crear tu propia religión, rica en tradición y en experiencias de Autodescubrimiento, pero libre de reglas sin sentido propias de una religión organizada. Y así saciar la insatisfacción crónica que nos persigue desde hace mucho tiempo, alejada de los dogmas de las religiones mayoritarias. El mundo se transforma tan deprisa que apenas somos consientes de cómo son esos cambios.

Fraternalmente

Erool

M∴M∴

Resp∴ Log∴ Simb∴ Antonio Canales Olivares Número 64.


Bibliografía.

Libro: En Busca de una religión personal de Thomas Moore,

El Masón construye y libera

Una característica fundamental para acercarse a la orden masónica y por ende a su Filosofía Moral, es la existencia de un sentimiento innato que se gesta en algunos seres humanos, por el cual se percibe en el mundo y la vida propia una oscuridad absoluta. Esa situación del ignorante que obedece automáticamente al impulso que le dan y que por su conciencia no puede admitirlo; quien siente una cuerda ciñendo su cuello, pues comprende que somos  esclavos de las preocupaciones que se nos inculcaron en la alborada de nuestra inteligencia.  

Sin esa sensación no se puede ingresar a la orden y menos aún permanecer en ella. La Masonería como estilo de vida, es incompatible con productos terminados. Quienes no pueden dejar caer el lastre que la sociedad echa sobre sus hombros, en virtud de una educación viciada, no pueden alcanzar la libertad. 

Aquí aprendemos que cada uno va construyendo un templo, es decir, un sitio sagrado alejado de cualquier aspecto profano y vulgar. Con la constancia en el trabajo y el estudio podemos ir formando un amplio campo de conocimiento fidedigno; no solamente aquellos datos que conocemos porque repetimos lo que otros nos dicen. El objetivo de la Masonería como corporación es que mediante el trabajo individual de cada miembro se encuentre la verdad y se  comunique a sus adeptos.   

Desde mi punto de vista, la única libertad que podemos alcanzar, es precisamente la libertad de pensamiento, ya que toda acción humana comienza primero con una idea. Grosso modo diré que nuestra reflexión nos permite ejercer el libre albedrío y; habrá ocasiones en que no somos libres para trazar un círculo cuadrado, para vivir sin cabeza o detener ciertas acciones reflejas. Estos no son obstáculos para la libertad, sino condiciones de la libertad. Por ello podemos concluir que somos libres para hacer todo aquello que no sea una contradicción, pues la conciencia es una visión de la realidad libre de ideas y prejuicios, sean estos buenos o malos.

De ahí que venga  a mi mente la idea que se atribuye al filósofo Michael Foucault puesto que se dice que para él: es inútil tratar de resistir a las opresiones e injusticias de la vida moderna, puesto que hasta nuestros sueños de libertad no hacen sino añadir más eslabones a nuestras cadenas; no obstante, una vez que comprendemos la total inutilidad de todo, podemos por lo menos relajar dichas cadenas.

Para mi la Filosofía Moral busca liberar al ser humano; no es un camino para la iluminación. Si alguno de nosotros logra iluminarse como los grandes iniciados, será porque ya ha dejado de ser humano. Ha dejado de vivir conforme a la naturaleza de esta vida; pues el Creador nos imaginó libres y nos regaló nuestro pensamiento y conciencia, para lograrlo, no para copiar a la divinidad e iluminarnos a su altura. 

Pero la liberación no se logrará, si no se cuestiona lo que hemos aprendido y tenemos el valor de dejar atrás lo que no se ajuste a la razón, ni a la naturaleza de las cosas; sin importar cual sea el origen de esa creencia que con estudio y trabajo se supera. Ese es el único camino del conocimiento fidedigno. Por eso al construir nuestro templo con empeño en la virtud, nos liberamos a nosotros mismos.  

Fraternalmente

Luis.

Masonería y religión.

Hago uso de la palabra en esta ocasión para compartir con mis hermanos unas breves reflexiones sobre un tema complejo y que para abordarlo con la profundidad debida, se requiere mucho estudio; sin embargo el objetivo de estas líneas es aportar una contribución en el esclarecimiento del tópico: Masonería y religión. 

Las palabras son un acuerdo entre la humanidad. La RAE define religión como: “Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.”   Esta definición se construye tal vez con apoyo en la etimología de la palabra. 

Religión viene del latin religio, -ōnis, que significa escrúpulo o delicadeza (1); otros más se pierden en su origen semántico, e indican que dicha palabra deriva de las voz re-ligare, algo así como atar, unir o volver a unir.  Como la voz de origen dista mucho en ocasiones del concepto aceptado en el presente, hablar de significados, definiciones  y etimología podría resultar una pérdida de tiempo, entonces preguntémonos ¿Es la Masonería una religión? 

Mi respuesta, de acuerdo a mi experiencia, es que no. Para mi la Masonería no es ni una religión, ni la religión. Aunque cada hermano tiene el derecho de convertirla en su religión si así lo prefiere.      

Observo que la religión tiene algunas características que no comparte con la Masonería. Nuestra Orden, contrariamente a las religiones, no pretende estar en posesión de la verdad. Ellas se caracterizan por: “Prometer, Creer y Convertir”. Las religiones prometen la salvación; creen en una teología precisa, convierten a los no creyentes y finalmente, todo lo anterior está apoyado en dogmas. La Masonería, sin embargo, da negativo en los cuatro casos. La Filosofía Moral no promete ninguna salvación; no tiene una teología específica, no quiere convertir a los no adeptos y no se aferra a ningún dogma; al contrario pretende derribarlos.  

Se suele pensar que nuestra respetable corporación es una religión, porque por medio de nuestros estudios abordamos aspectos metafísicos y esotéricos por los cuales conocemos los deberes que el ser humano tiene para con la divinidad; manejamos prácticas rituales y nuestra filosofía también sostiene un conjunto de normas  morales para la conducta individual y social. Pero estas características no la convierten en una religión. 

No deben usarse los Landmarks o antiguos límites para afirmar que la Masonería es una religión. La creencia en la existencia de Dios como el Gran Arquitecto del Universo es uno de los Landmarks más importantes de la Orden. Siempre se ha considerado que quien niegue la existencia de un Poder Supremo y Omnipotente no puede ser un iniciado.

Tal vez por esto, Joseph Fort Newton en su texto “La religión de la Masonería” nos dice que nuestra orden es … “un sistema de misticismo moral que expresa la fe en Dios y en la vida eterna mediante antiguos y sencillos símbolos entresacados del arte de la construcción que aduce las mejores cualidades de la naturaleza humana y enseña la confraternidad de toda vida”. Esa es la opinión de nuestro hermano el autor y cabe aclarar que en mi caso, creo que los conceptos de vida eterna y la fe en Dios, no deben entenderse en el contexto que lo emplean algunas religiones; para la Filosofía Moral tienen un significado distinto que cada uno con su trabajo y estudio debe encontrar.  

Desde las constituciones de Anderson se estableció que el Masón está obligado por su carácter a obedecer la ley moral. Pero se considera hoy mucho más conveniente obligarlo tan sólo a profesar aquella religión que todo hombre acepta, dejando a cada uno libre en sus individuales opiniones; es decir, que han de ser hombres probos y rectos, de honor y honradez, cualquiera que sea el credo o denominación que los distinga. De esta suerte la Masonería es el Centro de Unión y el medio de conciliar verdadera Fraternidad entre personas que hubieran permanecido perpetuamente distanciadas. 

Tratar de definir el concepto religión es muy complejo y puede que algunos estimen que tratar de lograrlo, nos conduciría a una discusión bizantina.  Conformar una herramienta para que el género humano se vuelva a unir al creador, para mi es innecesario. El principio creador de todo cuanto existe, es una gran mente que se manifiesta por medio de energía perceptible en múltiples formas. Todos somos parte de ese principio, de ese gran todo; y como tal, siempre tenemos una conexión con él, nunca la hemos perdido. No conocernos a nosotros mismos, nos hace suponer que tal cosa ha sucedido.  Ese vínculo es innato e indestructible y no me queda duda que en su momento regresaré al lugar de donde vine, a las manos del creador.  

Los masones oramos, nuestra oración es el trabajo. No sólo la labor exterior, sino el trabajo interior, que nos permite conocernos a nosotros mismos. Viene a mi mente la Biblia cuando en Mateo 6, versículos del 5 al 8 se bis señala lo que Jesús de Nazaret enseñó al afirmar que:

“5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”.    

Las palabras del Rabí de Galilea sobre este tema son tal vez  una parábola, pero llevan para mi un valor casi axiomático, si no satisfacen mi razón positivista, aun así por algún motivo, confieso que me llenan de paz. Desde mi punto de vista ponen de manifiesto la conexión que cada uno de nosotros tiene con Dios y la forma de entrar en contacto con él, aunque respeto a quien no lo perciba como yo. 

Pienso que la Filosofía Moral en realidad sostiene una postura deísta respecto a la divinidad, es decir, afirmamos que existe un principio creador y rector que no interviene en el desarrollo de la vida en el universo y en el mundo. Todo se rige por leyes naturales que se revelan a sí mismas, a través de la luz de la razón y de la naturaleza. Pero esta postura no es respetada por todos. Algunas organizaciones consideran a nuestra Orden como una religión rival de índole naturalista a la que deben oponerse por el supuesto deber que les exige su fe en la divina revelación. 

Sin embargo coincido con Joseph Fort Newton cuando afirma que la vida espiritual de la humanidad …“es una indagación y una conquista, cualquiera que sea la forma en que se asuma o el ritual de que se valga”. Yo creo que en todo caso en la Masonería hay un modo de actuar y de pensar, si de fe, de libertad y de fraternidad que acepta las verdades de la fe de cada uno y de la revelación que su razón descubra; pero que deja a cada cual que las interprete como su conciencia le dicte. 

Es cuanto.  

FRATERNALMENTE


Luis

M∴M∴

Resp∴ Log∴ Simb∴ Antonio Canales Olivares Número 64.


Bibliografía.

Liturgia del Primer Grado.  Diccionario de la RAE en internet.  Bliblia Reina Valera 1960.  La religión de la Masonería- Joseph Fort Newton. (1) Diccionario etimológico del español de Joan Corominas

Sin Fe, no hay fortaleza.

¿Por qué la primera grada de la escala masónica es la fuerza? No puede ser de otro modo, porque la carrera en la Orden es un viaje que requiere de constancia y trabajo; sin fuerza no podemos lograrlo. Muchos la interpretan como fuerza de voluntad. Aunque  es complejo definirla y más aún llevarla a la práctica; en realidad creo que el primer escalón, lleva implícito un significado realmente superior a la voluntad y que podemos hacerlo comprensible para cualquier inteligencia.

El aprendiz recibe el salario acercándose, después de su trabajo, a la Col.·. B.·.. Su sueldo no es dinero, ni ningún bien material en absoluto. Muchos autores comentan que el significado de esta columna es: en fortaleza, mi perseverancia está en el bien o  “en él la fuerza”. Todo se relaciona con la principal virtud que que se debe trabajar en el primer grado. Significa que la recompensa al trabajo está dentro de él, pues se desarrolla una Fe que le es propia. 

Reflexionemos un poco sobre la Fe y la fuerza de la Fe, sin tomar como base, lo expuesto por la Masonería en grados superiores y tampoco, en lo posible, aspectos religiosos y metafísicos. Estos últimos planos no son los más útiles para discutir este tema desde la perspectiva de una conducta activa, que es lo que le compete al aprendiz y a todos los masones, sea cual fuere el grado que ostenten. 

Por lo general, cuando se habla de esta palabra siempre se asocia con aspectos de la divinidad y la religión. Ya lo dijo San Pablo: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos XI, 1)”. El sentimiento que sirve para expresar la idea de la fe, en mi opinión es algo incluso más amplio que la literalidad de lo dicho por las escrituras, en cuanto a pedir, esperar y recibir. Es más que una confianza, una certeza a priori  o una convicción igual.

En mi concepto el masón construye con su trabajo los fundamentos de su fe. Desde el primer grado se nos invita a creer o no creer por uno mismo, fundado en el conocimiento de causa. Las concepciones religiosas y metafísicas muestran en realidad que cualquier idea sobre la fe, es algo que ya nos es dado, totalmente hecho.   

En mi entender, también es algo más que la concepción de Spinoza para quien la fe consistía: “en tener, en relación con Dios, esos sentimientos que al ser borrados quitan la obediencia a Dios y que son necesariamente puestos cuando tal obediencia es puesta”. La Fe para él es por tanto, según Nicola Abbagnano: … “el conjunto de creencias que condicionan la obediencia a la divinidad”. 

Para tener Fe, es necesario creer. La Biblia nos dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. (Hebreos XI, 6).  Pero ¿qué significa creer? Es querer (lo que se debe y el por qué se debe) en obediencia reverente y absoluta, y defenderse contra los vanos pensamientos de querer comprender y contra las vanas imaginaciones de poder comprender. Entonces para creer también por uno mismo, es necesario un trabajo exterior, pero sobre todo uno interior, fundado en el ejercicio de la razón. Porque sólo lo que se descubre por si, puede ser propio y formar parte de nuestro ser.  

La creencia o creencias en general, son un compromiso en relación con una noción cualquiera. He aquí la clave para mi del sentimiento que es la Fe. No sólo es convicción o confianza. La Fe que construimos aquí o que se puede edificar en cualquier lado, si es propia, es compromiso y es fácil seguirla. Quien por sus propios medios construye su Fe, obtiene una paz profunda; quien solamente sigue la Fe que le fue heredada, alcanza resignación.  

La que propone la Filosofía Moral, es una Fe activa, pues sin obras es Fe muerta. Lavagnini nos dice que: …“esta fe, es propia de quien se ha iniciado en el conocimiento de lo Real, lo que se esconde detrás de la apariencia exterior o visible de las cosas –y que no es fe ciega, en cuanto se basa sobre la propia conciencia de la realidad-, es algo desconocido para el profano, esclavo de la ilusión de los sentidos, quien confunde la apariencia con la realidad”. El que se encuentra a sí mismo y a Dios, agradece. Quien supone haberlo encontrado sigue pidiendo.

Ese compromiso es para con uno mismo, hacia nuestros semejantes y también con la divinidad. Comprometerse consigo mismo y la divinidad a buscar la verdad. Comunicar a nuestros hermanos lo que alcancemos de ella, es lo que representa adquirir un compromiso con los demás. Por todo esto afirmo que la Fe no puede ser impuesta. Como nos dice Juan Pablo II, en su Encíclica Fe y Razón: “En la fe, pues, la libertad no sólo está presente, sino que es necesaria”. 

Los aprendices y todos nosotros tenemos una tarea ineludible. Construir nuestra Fe nos confiere un alto grado de responsabilidad para conocer los deberes que tenemos en nuestra existencia y actuar en consecuencia. Nuestra misma libertad nos impide renunciar o claudicar a tal empresa, porque libremente adquirimos tal compromiso y entonces inevitablemente seremos llamados a nuestra columna para recibir la justa retribución a nuestro trabajo.   

Es cuanto.  

FRATERNALMENTE


Luis

M∴M∴

Resp∴ Log∴ Simb∴ Antonio Canales Olivares Número 64.

El arte de medir los placeres.

Los últimos exámenes  para aumentar el salario de algunos aprendices me dejaron pensando un poco y; me parece que es importante analizar algunos conceptos que se manejan en nuestro primer grado. Hay que darle contenido a tantas ideas tan útiles. Que se note que todos los jueves, venimos a trabajar; que no gastamos en vano el tiempo pues nuestra obra está con el G∴A∴D∴U∴ 

La duda que germina siempre en la mente de los seres humanos y un atisbo de conciencia, es lo que nos ayuda a buscar la verdad de todo cuanto podamos conocer y comprender por nosotros mismos. Pero emprendido el camino con la mirada fija en conseguir entender y alcanzar metas trascendentes en la vida (aunque al principio no se tenga idea de cuales), lo difícil es no desviarse de ese sendero. ¿Cómo se relaciona la Filosofía Moral con esos aspectos trascendentes?

La Filosofía Moral es un camino que ayuda a darle contenido a la vida. Está en nuestra naturaleza buscar el bien y la felicidad.  Sócrates afirmaba que todos los hombres son buenos por naturaleza; pues nadie comete el mal voluntariamente. Los aquí presentes buscamos un camino para acceder a la felicidad. Todos tratamos de darle contenido a nuestra existencia. Puedo afirmar nuestra creencia en que alcanzando la felicidad encontraremos ese sentido. ¿Practicando la filosofía moral podemos ser felices?

En este recinto aprendí que la manera más acertada de comprender el término “Filosofía Moral” es asociándolo a la ética. Puede considerarse ético todo aquello que en nuestros pensamientos, virtudes,  carácter y modo de vivir se busque el bien, propio y del prójimo. A la logia acudimos con la intención de ser mejores hijos, mejores padres, mejores esposos y mejores hermanos; es claro que aquí se busca el bien. Pero ¿si siempre hablamos de virtud, por qué no siempre la practicamos?

Una causa de esa incongruencia la justifico por nuestra propia ignorancia. Quien realiza una acción que pueda tildarse como negativa o malvada, lo hace creyendo que su acción lleva implícito un bien o hasta cierto punto algo de placer. Ese estado extraviado obedece a que en la base de nuestras opiniones, están nuestras percepciones, superficiales o aparentemente profundas. No es lo mismo hablar de conceptos filosóficos y repetirlos una y otra vez; que conocerlos y vivirlos.

En la Ética Nicomaquea, Aristóteles destaca que los hombres parecen entender el bien y la felicidad partiendo de los diversos géneros de vida. Así el vulgo y los más groseros los identifican con el placer, y, por eso, aman la vida voluptuosa. Otros buscan el honor, la inteligencia <conocimiento>, etc. Quienes se dedican a la vida contemplativa <filósofos>  entienden que la felicidad es la virtud o alguna clase de virtud. Al leer al estagirita, creo que puedo explicarlo de forma sencilla: los placeres exacerbados no forman parte de la naturaleza del hombre, pues este tiene conciencia de su dignidad, hasta cierto punto; al excedernos ya no actuamos conforme a nuestra propia naturaleza. Por lo contrario, las acciones de acuerdo con la virtud, son agradables por sí mismas. Así la vida de algunos no necesita del placer como de una especie de añadidura, sino que tiene el placer en sí misma. En otras palabras, cuando se actúa bien, se vive bien y en esta forma virtuosa se encuentra el placer.

La Mas∴ enseña que virtud es el esfuerzo que domina las pasiones. Para que exista, ha de haber lucha; y no debe jamás confundirse con la honradez, la benevolencia ni la beneficencia. La primera se halla a menudo en los apáticos; la segunda con los débiles, y la tercera puede asociarse con el vicio; y ningún apático, ningún débil, ninguno que delinca, es virtuoso.

Si eventualmente sin esfuerzo alguno, en todo tiempo se es indiferente hacia lo material y el progreso mental o espiritual, no hay virtud en esa conducta. Si la bondad de ánimo se manifiesta automáticamente, se muestra debilidad ya sea por miedo o por ignorancia y tampoco hay virtud ahí. Cuando todo se disfraza como acción altruista, es decir, hay un desprendimiento sin reparo alguno, puede haber un engaño de por medio. Para Sócrates la virtud se alcanzaba al dominar el arte de la medida <metria>; ser virtuoso exige saber calcular los placeres. 

Tomemos una idea expuesta en el libro “Felicidad, placer y virtud, la vida buena según Aristóteles” de Héctor Zagal, en el sentido de que: no todo lo que vemos como pequeño es pequeño; ahí está la Luna, que a simple vista parece caber en la palma de la mano. Análogamente, un placer inmediato nos parece más intenso y útil que un bien futuro. Quien no se domina a sí mismo calcula equivocadamente cuando considera que el placer de comer el pastel es preferible al placer de la salud. El pastel es un placer inmediato, está frente a él. El placer de la salud es remoto, lejano en el tiempo. Si nosotros tuviésemos que elegir hic et nunc entre: a) comer un dulce o; b) no sufrir la amputación de una pierna, como consecuencia del diabetes, seguro se elegiría la opción b). Erramos al actuar, porque nos equivocamos al momento de medir las situaciones. 

Por eso afirmo, que aquí no interesa tener una vida ascética; no intentamos estar lejos de los placeres ni librarnos de ellos. Pero para dominar ese arte de la medida, es necesario conocer lo que se califica  como bueno y como malo. No es indispensable vivirlo en carne propia, recuerden que poseemos la herramienta de la contemplación y nuestras facultades intelectuales para diferenciar la verdad del error. En otras palabras, nuestro carácter moral determina que seamos capaces de distinguir entre el bien auténtico y el bien aparente. 

La virtud requiere un esfuerzo, un dominio, un cálculo consciente y exacto.

FRATERNALMENTE

Luis.

M∴M∴

Resp∴ Log∴ Simb∴ Antonio Canales Olivares Número 64.

El trabajo del ser humano.

Parte de la ideología liberal sustentada por la Filosofía Moral, consiste en propagar la idea de la libertad de trabajo, es decir, que cualquier sujeto tenga la posibilidad de dedicarse a la actividad que le convenga, siempre y cuando sea un fin licito.

En Masonería el trabajo es una actividad relevante y se dice que constituye la oración del masón. Lo consideramos como la más honrosa de las condecoraciones y este es un axioma para nuestra institución. Tal vez porque en la justa medida es fuente de progreso y riqueza duraderos. Sin embargo, llevado al extremo también es calificado como una adicción; tan es así que los entendidos utilizan un anglicismo para designar este vicio: Workalcoholic le llaman. No comparto la opinión de aquellos que ven el trabajo como una condena; independientemente de que debemos ganar nuestro pan de cada día con el sudor de nuestra frente.

A lo largo de los tiempos, han existido sociedades con diferentes perspectivas a cerca del trabajo. A los trabajadores disciplinados, muchos los han alabado por ser hombres laboriosos; pero si se dedican a otras faenas que les proporcionan más beneficios, aunque menos dinero, algunos comenzarán a mirlos como a un holgazán, con independencia de que la persona se autosuficiente.

A pesar de lo que se piense, creo que cada hombre es libre de hacer con su vida lo que le plazca, mientras no perjudique a los demás en ningún sentido. Tal vez podría ser lícito vivir del sudor ajeno, solamente si se comprendiera que todos somos hermanos y dueños de los frutos de la tierra, con una inherente obligación a nuestra condición humana, de compartir los bienes de que disfrutamos. Pero esa cosmovisión o por lo menos perspectiva, no es seguida por la mayoría de gente y evidentemente, tampoco es aceptada por los capitalistas de ninguna época.

No estoy propugnando por el hedonismo inteligente de Epicuro; no creo que debamos regir la dirección de nuestras vidas buscando acumular la mayor cantidad de placer y reduciendo al máximo el dolor. Pero estimo que, si pudiéramos vivir con más frugalidad y haciendo un buen uso de nuestros recursos, tendríamos una existencia más dichosa, sin tener que transformar el trabajo en esclavitud.

El trabajo es más que cualquier simple esfuerzo. Es una actividad valiosa porque produce un resultado; puede ser material o intelectual. usualmente se le ha dado más valor al último que al primero. El trabajo no es artículo de comercio, (no es una mercancía) pero la humanidad ha permitido que esté sujeto a las leyes de la oferta y la demanda.

Nunca se debe olvidar que el trabajo como dije, es lo único que genera riqueza duradera. El capital no crea nada, sin la hábil mano del hombre que le transforme. La teoría del valor de Karl Marx sostiene que el valor de una mercancía depende del trabajo socialmente necesario para producirla. Es decir, se calcula con base al tiempo promedio requerido por las empresas del sector para fabricar un determinado bien. No obstante, se ha mal entendido últimamente que, para lograr cualquier empresa con éxito, solamente se necesita dinero pues este es un bien con valor de cambio absoluto.

¿Es verdad que el trabajo dignifica al hombre?

No todo trabajo dignifica al hombre. Creo que para vivir con dignidad, nuestro trabajo debe permitirnos satisfacer todas nuestras necesidades naturales e incluso tal vez algunas adquiridas. Pero no sólo basta que sea un satisfactor, sino que debe permitir el desarrollo de la vida conforme a las leyes de la naturaleza; esto es, con la posibilidad de alcanzar un el sustento y progreso individual y familiar en todos los ámbitos, incluidos el cultural y el espiritual.

¿Qué postura debe adoptar el masón frente al trabajo?

Debemos ver al trabajo como una eficaz herramienta para alejarnos de los vicios; ejecutarlo con el cuidado, esmero e intensidad apropiados, por la felicidad que da poder admirar el deber cumplido, pues sabemos que ese esfuerzo va siempre en pos de un bien superior. Como nos dice Henry David Thoreau, …. “el propósito del obrero no debiera ser el ganarse la vida o conseguir “un buen trabajo”, sino realizar bien un determinado trabajo y hasta en un sentido pecuniario sería económico para una ciudad pagar a sus obreros tan bien que no sintieran que estaban trabajando por lo mínimo, para seguir viviendo sin más, sino que trabajaban por fines científicos o morales. No contrates a un hombre que te hace el trabajo por dinero, sino a aquél que lo hace porque le gusta”.

En otro orden de ideas, adicionalmente pienso que no puede considerarse como trabajo, cualquier acto que explote al prójimo. Existe una moderna explotación, donde hay bajo salario y jornadas que impiden al obrero llevar a cabo el resto de sus actividades. En palabras de Henry David Thoreau, no podemos permitir que el culto a la superación en la tierra y al trabajo permanente, transforme el sudor de la frente de cualquiera, en un permiso de explotación a sí mismo. No permitamos que nuestra concepción del trabajo se convierta en una trampa que nos ponemos a nosotros mismos. Por tanto, también debemos rechazar el trabajo en las fábricas que suponga la explotación de los demás.

Personalmente yo pienso que debemos propugnar por la libertad de trabajo y buscar que el empleo de la gente sea más que digno que útil. Debemos romper la inercia que concede un valor ínfimo al esfuerzo del productor del campo, del albañil, del intendente; en fin, de cualquier trabajo físico o manual. Aun que sea difícil, no deberíamos utilizar como base para la medición, sólo el beneficio económico que el trabajo produce al mercado.

Todos los trabajos deberían tener un valor alto, considerando que la realización del empleo consume tiempo de vida y este es un bien finito, de incalculable valor. Si no se percibe esto, es porque cada uno de nosotros, es también incapaz de tasar el valor que tiene su vida y; como siempre, no ha caído en la cuenta que un día, quera la providencia sea lo más tarde, morirá.

Fraternalmente

Luis.

M∴M∴
Resp∴ Log∴ Simb∴ Antonio Canales Olivares Número 64.

El Egregor y el Ritual.

Un egregor, es una forma de pensamiento grupal asociada a un conjunto de individuos, y que ha sido gestada, moldeada y alimentada por los pensamientos de un colectivo.

Cada pensamiento, produce una forma de energía flotante, generada principalmente por 2 aspectos: Contenido mental, es decir, el pensamiento como tal, o la idea. Y Contenido emocional, es decir, la fuerza del deseo o emoción que le damos a dicho pensamiento o idea. Esta energía puede durar mas o menos tiempo, dependiendo de 2 factores básicos: La intensidad inicial , y la energía que la alimente mediante la repetición del pensamiento, ya sea de su propio creador o por varias personas que logren entrar en comunión con la forma de energía.

Cada colectivo humano posee su propio egregor, ya sean Naciones, Religiones, Organizaciones, Equipos deportivos, y por supuesto nuestra Orden masónica, nuestra Gran Logia y nuestra Logia.

Estos egregores, o pensamientos, o formas de energía utilizan el símbolo para dar Cohesión al colectivo, y este símbolo suele ser el punto de unión para fortalecer la forma egregórica.

Los símbolos, son herramientas poderosísimas que unen a un colectivo, y que nos ayudan a transmitir esa forma de pensamiento. Algunos ejemplos de símbolos de egregores son: el Haz de lictores que utilizaron en el fascismo italiano, la esvástica utilizada por el nazismo, la escuadra y el compás masónicos, los estandartes o escudos de nuestros equipos deportivos, las banderas nacionales de cada país, nuestros estandartes de Logia, etc.

Ahora, como se transmite un Símbolo? Un símbolo se transmite a través de un ritual, ¿y que es un ritual? Es una forma repetitiva para dar vida una y otra vez a un símbolo, ya que a través de la repetición, se reviven las emociones, sentimientos y pensamientos de todos aquellos individuos que hayan hecho esto mismo a lo largo de la historia y a lo ancho del universo, y de una forma consciente o inconsciente, a través del ritual, nos conectamos, con ese egregor, y el símbolo nos es transmitido, y así mismo, la forma de pensamiento con su materia mental y emocional.

He aquí la importancia del Ritual, y de hacerlo exactamente igual cada vez que lo volvamos a vivir, y una y otra vez, estar presentes en el aquí y en el ahora, para poder recibir esta energía y que se transmita de una manera efectiva.

Cualquier cambio, omisión o actualización de un ritual, por más mínima que parezca, afecta al egregor.

Por esta razón, es sumamente importante, que cada vez que venimos a Logia, nos tomemos un momento, justo antes de entrar al Templo (Que es precisamente un lugar Consagrado para llevar a cabo un ritual), para desconectarnos del tiempo profano (Kronos) y conectarnos al tiempo sagrado (Kairos) y que a partir de ese momento, pongamos plena consciencia en cada detalle del ritual que cada semana vivimos, para permitir así, que los símbolos que revivimos, penetren en nosotros y podamos poco a poco, comprenderlos, y recibamos así, sus secretos, sus formas de energía que tienen para transmitirnos, y logren su cometido. He aquí el Trabajo Masónico.

Así es como logramos descifrar los símbolos. No se trata de aprendernos de memoria los significados que otros han dado a los mismos, no se trata de leer un libro y repetir los conceptos en nuestros trabajos como loros haciendo el famoso copy & paste, sin interiorizarlos, sin vivirlos a plenitud en nuestros rituales. Es a través del Ritual como realmente entenderemos el secreto masónico, y sólo a través del mismo, fortaleceremos nuestro Egregor. Solo así arrancaremos de sus entrañas su secreto y seremos un solo colectivo!!!

Si venimos a Logia, solo por venir, sin conectarnos al ritual, sin poner atención, cruzando piernas o brazos cortando la energía, y nos interesamos mas en los celulares o en lo que pasa fuera, entonces hemos fallado. No aportamos nada al fortalecimiento de este egregor.

Mirémonos los unos a los otros Hermanos… ¡todos los que estamos aquí, somos este Egregor!

Hagamos pues nuestra labor! Hagamos Masonería! ¡Y a través de nuestros Rituales, fortalezcamos nuestro Egregor!

¡Sólo así, progresaremos! ¡Solo así Creceremos! ¡Y Lograremos lo que en nuestros sueños mas lejanos hayamos podido vislumbrar!

NINGUNO DE NOSOTROS ES TAN FUERTE, COMO TODOS NOSOTROS JUNTOS”

Basta de individualismos, basta de separatividad, SOMOS UNO!

¡Sólo juntos, Qq Hh lo lograremos!

FRATERNALMENTE

FRATER KALKI.

M∴ M∴

R∴L∴S∴ Antonio Canales Olivares Número 64.

MÁS QUE FILOSOFAR.

Estudiar filosofía no es lo mismo que filosofar. Por tanto, el estudio de la filosofía moral no es lo mismo que practicar las virtudes.  Por extensión, estudiar las virtudes no es lo mismo que hacer Masonería. Me dirán que esto ocurre en el deber ser, solamente. Sin embargo, hay que pensar en ello aunque sea difícil para que en la realidad se materialice y lo podamos percibir en nuestras vidas. 

Debemos aprender a hacer a través de la filosofía. Aplicar la filosofía a la propia vida o para analizar la vida con independencia del tema que se trate. Aprender filosofía es hacerla objeto de estudio. No es lo mismo saber el contenido de un libro de Aristóteles, que aplicar un conocimiento emanado de la obra del estagirita.  En otras palabras,  al leer un recetario sin preparar las recetas; no se está cocinando, solamente estamos aprendiendo de cocina. 

Todo mundo puede intentar ser filósofo, pero se requiere tener un método sistemático para lograrlo. Karl Jaspers en su libro “La filosofía desde el punto de vista de la existencia” nos comenta que el pensar filosófico sistemático requiere un verdadero estudio. Este estudio encierra en sí tres caminos:

Primero, el tomar parte en la investigación científica. Nos introducimos en este camino, si con nuestro estudio tomamos la experiencia de las ciencias, de sus métodos y de su pensar crítico; así vamos a adquirir una actitud científica que es supuesto indispensable de la veracidad en el filosofar. Este estudio también requiere examinar los textos con la técnica de la filología. Esto significa estudiar los escritos, a través del lenguaje como representación cultural, es entender lo que leemos más allá de lo que dicen las palabras, lo cual logramos contextualizándolas de la manera correcta.   

Segundo, el estudio de grandes filósofos. No se llega a la filosofía sino por el camino de su historia. Este camino es para el individuo un trepar, digámoslo así, por el tronco de grandes obras originales. Es como subir a los hombros de gigantes y a partir de ahí. podemos construir ideas nuevas, definitivamente mejorando nuestra visión.  

Tercero, el vivir a conciencia diariamente, la seriedad de las resoluciones decisivas y la responsabilidad de lo hecho y experimentado. Esto significa que aquel que logra filosofar, realmente consigue vivir a través del pensamiento filosófico. La filosofía  tiene que tener consecuencias en la vida diaria, porque así solamente podemos concluir que estamos filosofando y no simplemente estudiando filosofía.

Esto lo traigo a colación porque la Filosofía Moral como tal, sigue siendo filosofía. Debe haber una manera de estudiarla ¿Cómo? Ya sabemos que nuestro método es el simbolismo, pero creo que ese es el modo de enseñanza de la orden; no el método de estudio del masón. El  francmasón tiene como actividad un estudio que implica filosofar, aunque no nos guste ni siquiera leer. Muchas veces se ha dicho que es difícil llevar trabajos a Logia o aportar ideas nuevas; porque en otras tantas ocasiones ya se ha hablado del tema o incluso en la misma tenida, dos o más hermanos dieron cuenta del mismo tema.

Siguiendo las recomendaciones de Jaspers que son también aplicables a la Filosofía Moral, necesitamos leer textos donde se encuentren plasmados pensamientos fundamentados en procedimientos científicos o por lo menos, que pongan de manifiesto cuales son sus bases. Pero también es conveniente leer buscando el mensaje oculto en lo escrito, dando el contexto correcto a las palabras, oraciones y párrafos. 

Es un error suponer que antiguos textos y pensamientos filosóficos quedan en desuso, sólo porque en la modernidad se estima que  se encuentran plenamente superados. Para lograr un dominio profundo de un tema, es necesario analizarlo desde su origen, su desarrollo y su situación presente. Es válido comenzar nuestra labor donde otros dejaron su obra. Recordemos: que para una idea sostenida como  tesis, siempre existirá una antítesis y que cuando estas pugnan con fuerza, en todo momento podrá surgir una idea que toma lo mejor de ambas a manera de síntesis. 

En este sentido, como dije al comienzo: estudiar la Filosofía Moral no es practicar la virtud. Su ejercicio es una actividad individual que trasciende a la vida diaria y exige un estudio. Y por ello el secreto de nuestra Orden es inviolable, pues cada uno lo comprende en diferente modo. Para lograrlo debemos decidirnos con resolución, pero no inmutable, sino examinando y corrigiendo, pero tampoco esto al azar y capricho, sino con la gravedad (importancia) propia de la continuidad en lo intentado que hace del trabajo sucesivo una construcción, la construcción de nuestro templo.

Fraternalmente

Luis.