Causas que pueden matar una Logia.

El abatimiento de columnas es un fenómeno que puede presentarse al interior de las logias; es un suceso funesto que deseamos nunca suceda. Siguiendo las ideas expuestas en el “Manual de Masonería Simbólica” de José Díaz Carvallo, analizaremos las causas que pueden desintegrar una logia, lenta o rápidamente. 

El autor comparte 9 causas, pero aquí abordaremos sólo 5, las cuales creo son las más representativas.

1°.- No asistir a los trabajos con regularidad.

La asistencia del latín: _ “assiduus” _, significa “el que está al lado”. La asistencia es una de las virtudes del masón , no se trata solo del comportamiento social, del compromiso asumido, sino de la participación en un Egregor que beneficia a los que están “a su lado”; se refiere al eslabón de la cadena; la necesidad de la formación del grupo.

2°.- Ser oposicionista sistemático a todo, provocar discusiones inútiles que molesten a los HH.’. y demostrar a cada paso un espíritu de contradicción.

Toda logia es un grupo y como tal, para su buena marcha necesita que entre sus integrantes siempre exista una comunicación abierta y respetuosa. No obstante, para nosotros es importante que en todo momento, se aplique la tolerancia respecto a las ideas y opiniones de los hermanos. 

Quién sistemáticamente se opone a todo, da muestras de que no comparte los mismos objetivos que el resto de integrantes. Aquí debemos distinguir entre la facultad de disentir, que se funda en el justo discernimiento, y la caprichosa opinión sustentada en la pura necedad. Entendemos que en la base de nuestras opiniones están nuestras percepciones; pero en todo tiempo, debemos estudiar, para poder opinar fundamentados en el conocimiento de causa. 

3°.-  No pagar puntualmente sus cuotas mensuales, y querer que el Tesoro siempre esté a flote.

Este es un aspecto importante, porque la Masonería, aún y cuando estudia de manera importante lo que es la Caridad, desde mi punto de vista no puede confundirse con la beneficencia.

La Caridad es una virtud teologal que para nosotros, desde el punto de vista litúrgico es: la Fraternidad, inspirada en las buenas acciones. Por otra parte la beneficencia se puede entender como  el conjunto de acciones dirigidas a hacer el bien a los demás. 

En  la orden masónica, no puede  haber en ningún momento ni el deseo ni la acción que busque el lucro. A lo más, lo que nosotros hacemos es llevar a cabo obras para el sostenimiento de nuestra augusta institución. En la Orden Masónica únicamente importa el honor, la virtud y el talento;  quien busque el amor al dinero, encontrará que aquí entre nosotros nada valen los títulos, posesiones y riquezas que seducen al hombre, haciéndolo al final desgraciado. 

4°.- No aceptar cargos ni comisiones, ya que es más fácil criticar a los que aceptan, que cumplir con Dios.

A la Masonería se llega a trabajar, es un compromiso de por vida. Constantemente tenemos que trabajar contra nuestros enemigos naturales, las pasiones y contra otros muchos más peligrosos. No obstante, nuestro trabajo no siempre es solamente intelectual o espiritua. En otras tantas ocasiones requerimos de empeño, energía y ánimo para poder cumplir con los encargos que nos confiera la Logia.

No son tareas sencillas, debemos estar siempre prestos para servir y cumplir con nuestro deber, porque sabemos que nada da más felicidad, que precisamente poder admirar el deber cumplido.

5°.- No dar su opinión sobre algún asunto, y murmurar fuera del taller sobre la resolución que sobre él se haya tomado, diciendo cómo debía haberse hecho.

La Masonería señala que todo concierto humano exige orden y disciplina. Es necesario que unos gobiernen y otros obedezcan, sin abusos por parte de los primeros y sin envidias ni murmuraciones por parte de los segundos. En todos debe existir el deseo de agradarse mutuamente, procurándose la mayor satisfacción, una sola tendencia, una sola finalidad, un solo propósito, son los que deben guiarnos.

Estas reflexiones se comparten con la única intención de que los integrantes de las logias nunca caigan en conductas que debiliten o extingan la luz de sus respectivos talleres; no basta más que recordar que es muy bueno y delicioso habitar los hermanos juntos y en armonía y que siempre venimos a Logia para buscar los senderos de nuestra propia superación. Entre nosotros no hay uno mejor ni peor, pregonamos la igualdad fraterna y juramos socorrernos mutuamente, uno para todos y todos para uno.

Fraternalmente

Luis.

La escalera de Jacob.

Jacob, el personaje bíblico, una noche, cuando estaba en busca de una tierra donde pudiera vivir en paz, fuera del alcance de su hermano Esaú, quien le tenía odió, tendido en el suelo, con una piedra como almohada, tuvo un sueño o una visión. Vio que había frente a él una escalera majestuosa en la que los ángeles descendían y ascendían.

Las interpretaciones místicas, históricas, míticas, filosóficas y masónicas de este evento bíblico hicieron de la Escalera de Jacob un símbolo del Grado de Aprendiz, que se insertó en el panel del grado.

Incorrectamente, cuando un masón se mueve de un grado a otro, dice “subió otro escalón en la Escalera de Jacob”.

Subir un escalón no está mal; el error consiste en estar en la Escalera de Jacob, porque los que bajaban y subían eran ángeles y no personas.

Estos ángeles no pisaron la tierra; Después de que la escalera estaba vacía, descendió un ángel que tomó forma humana, pasando la noche en un coloquio y lucha física con Jacob, a quien no pudo vencer. Este ángel fue y le anunció a Jacob que Jehová le daría otro nombre: el de Israel.

El masón debe ver los símbolos que representa la Escalera de Jacob, meditando sobre el evento bíblico y cómo Dios se manifiesta para sus propósitos.

No olviden que un ángel descendió de esa escalera que, materializándose, luchó corporalmente con Jacob.

Breviário Maçônico / Rizzardo da Camino, – 6. Ed. – São Paulo. Madras, 2014, p. 140.

Solsticio.

La palabra “solsticio” proviene del latín “solstitium”, una palabra compuesta de sol y stara o stitium, que significa encontrar el sol inmóvil.

El Sol aparentemente se detiene en dos ocasiones cada año, con cada movimiento alrededor de la tierra; Esto sucede en los puntos de solsticio de Cáncer y Capricornio.

Forma las eclípticas, es decir, las posiciones más alejadas del ecuador, que es la línea imaginaria que divide la esfera terrestre en dos hemisferios iguales: el hemisferio sur, que es verano, y el hemisferio boreal o norte, que es invierno.

Masónicamente, estos solsticios se celebran: el invierno, 21 de junio y el verano, 21 de diciembre, en el hemisferio sur y viceversa en el hemisferio del norte.

El 24 de junio se conmemora el día de San Juan Evangelista, patrón de la masonería, cuando se celebra la fiesta de adopción de Luvetones.

Breviário Maçônico / Rizzardo da Camino, – 6. Ed. – São Paulo. Madras, 2014, p. 384.

Salmo 133.

Cuántas veces hemos asistido a los trabajos de Logia y hemos escuchado en la apertura de los trabajos el salmo 133 de la biblia, el cual invoca el desarrollo espiritual que debe reinar en nuestros trabajos, sin percatarnos de su profundo sentido. Es por ello que ahora me permito analizarlo con la ayuda de un Diccionario Bíblico.

El mencionado salmo se intitula:

LA BIENAVENTURANZA DEL AMOR FRATERNAL”.

Y dice:

“1!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
Habitar los hermanos juntos en armonía!

2 Es como el buen óleo sobre la cabeza,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Y baja hasta el borde de sus vestiduras;

3 Como el rocío de Hermón,
Que desciende sobre los montes de Sion;
Porque allí envía Jehová bendición,
Y vida eterna.”

El Diccionario Manual de la Biblia de Merrill C. Tenney, nos dice lo siguiente:

“Mira cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía, es como el buen óleo sobre la cabeza… El óleo es sinónimo de aceite; refiriéndose en la Biblia al aceite de oliva, parte importante de la alimentación. Se usaba para hacer la comida curar Heridas, como cosmético, para ungir a los altos funcionarios, como combustible y material de alumbrado. Simboliza al espíritu Santo.

“…. El cual desciende sobre la barba la barba de Aarón…”:

La barba entre los semitas, es símbolo de la dignidad varonil; se la cortaban afeitaban en señal de duelo; les estaba prohibido a los israelitas despuntarse, probablemente porque entre ellos se interpretaba como un acto religioso.

“… Como el rocío de Hermón….”:

El rocío con frecuencia es considerado como símbolo de bendición; Hermón (montaña sagrada) macizo montañoso situado al sudeste del antiguo Líbano del cual se separa un profundo valle de casi 50 km al suroeste de damasco y de una altura de 2700 m sobre el nivel del mar se le conoce con el nombre de Sion, entre otros.

… “Que desciende sobre los montes de Sion…”

Sion (elevado) monte de Hermón. Uno de los montes sobre el que estuvo emplazada la ciudad de Jerusalén. En forma figurada se refiere a la iglesia judía y a la Constitución política y al cielo.

…. “Porque allí envía Jehová bendición y vida eterna”.

Jehová.-Ternaliteración castellana del tetra grama hebreo YHWH nombre del Dios de Israel: se desconoce su pronunciación original pues debido a la reverencia que se le profesaba el nombre de Dios, nunca se le pronunciaba. Cuando se añadieron los puntos vocales al texto consonatal hebreo , Los escribas judíos insertaron al YHWH Las vocales para Adinai y se transformó en Adonai (señor). El nombre deriva del verbo “ser” y de ahí se implica la eternidad de Dios.

En el antiguo testamento hay diez combinaciones de la palabra Jehová y del libro del “Secreto de los salmos” de Magnus Brunos nos dice:

“Salmo 133.- El que rece este salmo diariamente, no sólo mantendrá el amor a la amistad de sus semejantes sino que hará otros amigos más“.

De acuerdo a lo anterior se puede llegar a las siguientes conclusiones:

Este salmo de la Biblia nos describe la forma en que en logia debemos trabajar, ya que esta palabra “hermanos, es genérica en esta parte de la biblia y se refiere únicamente a los hombres. Al decir: “que el óleo desciende sobre la barba“ y es en la logia donde de acuerdo a nuestras costumbres los que únicamente trabajan son los queridos hermanos y con ello venimos A recibir el alimento espiritual a través de los trabajos que en este punto geométrico se realizan.

Es únicamente, con el trabajo realizado por los hermanos y el propio (Alimento espiritual) con el que trataremos y podremos desbastar la piedra bruta; más en este salmo nos indica que no únicamente cuidemos de nuestra vida espiritual sino también que nos ocupemos del cuerpo ya que el G.’. A.’. D.’. U.’. (en el salmo “el espíritu Santo“) desciende de la cabeza a la barba y de ahí hasta las vestiduras, indicándonos por lo tanto que debemos de buscar a través de la luz de nuestros hermanos la conservación y perfeccionamiento tanto espiritual como físico.

Así también puedo concluir que el producto de los trabajos es como el rocío, el cual se puede tomar como sinónimo de agua y el agua en nuestra querida institución es sinónimo de vida, convirtiéndose por lo tanto en el alimento de nuestra vida espiritual. Es por ello que exhorto a los queridos hermanos a presentar trabajos para poder llegar con más facilidad a nuestro perfeccionamiento. Y con ello aprendemos a vivir mejor y de morir, buscar con mayores méritos un lugar en el E.’. O.’.

Y es la Logia del lugar físico donde buscamos la espiritualidad y con ello buscamos la perfección; y donde sino, tenemos otras oportunidades de estrechar los lazos de amistad y de fraternidad con nuestros queridos hermanos masones.

Hidalgo del Parral, Chihuahua.

Q.’. H.’. José Puga.

El discernimiento y el grado de Maestro.

Que los hermanos logren transformarse de seres humanos ávidos de alcanzar la verdad y la virtud o en otras palabras convertirse “en más que hombres” es uno de los fines de la Maestría. El poseedor del tercer grado consigue el dominio completo de todos los componentes de su ser. El dominio de los instintos es tarea especial y más particular de los adeptos de este grado.

Solamente cuando se llega a dominar los instintos y se acaba con los vicios, podemos considerar que existe una verdadera regeneración individual de toda la naturaleza humana del iniciado. 

En este grado se considera que se alcanza por completo la verdadera muerte iniciática. Ésa muerte solamente es consecuencia de una recta, justa y perfecta filosofía y; de un real conocimiento de la verdad. Yo diría que solamente a través de la filosofía, es decir, a través del amor a la verdad, se muere por completo para los errores y  cualquier forma de ilusión. 

Sin embargo, la verdad se alcanza solamente cuando se tiene un deseo tan vivo y violento de conocerla; se requiere entrar en una lucha tan enérgica, como si vuestra vida dependiera de alcanzarla. Pero ese deseo ferviente por alcanzar la verdad, la luz y la instrucción, solamente se logra, si estamos dispuestos a compartirla a los demás sin limitación alguna.

Los Maestros no podemos olvidar que nunca podrá el hombre morir para el error y la ilusión, hasta que no haya aprendido a discernir entre esta y la realidad.

La cualidad del discernimiento es consecuencia de la madurez de la conciencia individual, sobre la cual cesan gradualmente de tener poder las cosas y circunstancias exteriores que constituyen el dominio de la ilusión y de la apariencia. 

El discernimiento se adquiere con el estudio, la reflexión y la meditación, con la observación y la experiencia rectamente entendidas e interpretadas con el más alto y profundo deseo de conocer la verdad y la realidad final y fundamental que en los objetos de la misma se encierran. 

También se adquiere por medio de la práctica de la virtud, aprendiendo a preferir y anteponer los motivos más nobles y elevados de las acciones; a los motivos más bajos, innobles y egoístas. Eligiendo conscientemente entre un motivo y otro, entre una y otra determinación. Con esta elección, manifestamos un primer grado de discernimiento individual, lo usamos y expresamos, de tal manera que ese es el talento más precioso y soberano entre todos, ya que es el único que puede hacer efectiva nuestra soberanía personal, en otras palabras así se alcanza una verdadera libertad. 

Por esta razón la Masonería nos enseña fundamentalmente a pensar por nosotros mismos y hacer el bien por el bien. 

No puede haber verdadera elección sin discernimiento ya que nuestra libertad es una facultad o potencialidad latente; pero tampoco puede haber verdadero discernimiento sin elección. Esotéricamente estas dos facultades se representan por las dos columnas. La columna B es emblemática  del discernimiento individual y nuestra facultad de pensar por nosotros mismos, llevando en nuestras propias manos las riendas que guían el carro de nuestros pensamientos en el dominio pasivo de la Fatalidad. La columna J es la que indica de la misma manera la perfecta y justa elección hecha con la espada del recto juicio y discernimiento, representada por el octavo arcano, es decir de la justicia.

La verdadera maestría consiste en que aprendiendo a pensar por nosotros mismos, elegir de libremente entre el bien y el mal es dominarse a sí mismo para convertirse en un Ciudadano, soberano en el Estado. 

FRATERNALMENTE.

Luis.

La amistad.

De origen latino, amicitia, con el significado de cariño, ternura y estima.

Su raíz proviene del “amor”.

En la Masonería el trato entre sus adherentes es el de “Hermano”, lo que supone la existencia de una “amistad iniciática”, es decir, todos aquellos que han pasado por la Iniciación, necesariamente reciben la facultad de poder amarse unos a otros.

Es común, especialmente en correspondencia, iniciar masones con las palabras: “hermano y amigo”, demostrando que el amor fraterno y la amistad pueden coexistir en paralelo.

La amistad importa en una mayor intimidad, en un afecto más profundo; la palabra, sin embargo, es parte del trato fraterno; en resumen, todo hermano es un amigo.

La amistad importa en un culto, es decir, debe cultivarse con muestras constantes de afecto y afecto.

En una familia numerosa como la masonería, siempre hay grupos selectos; unos Hermanos, con mayor atractivo que otros, formando un entrelazamiento más íntimo.

Sin embargo, en principio, la igualdad de trato no es necesaria: todos son iguales y dignos de ser Hermanos.

Breviario Masónico / Rizzardo da Camino, – 6. Ed. – São Paulo. Madrás, 2014, pág. 47.

Masonería y algo más.

La Masonería es una escuela simbólica, idealista y realista y cuando esta trilogía se conjuga en una sola, su atracción es poderosa y nos retie­ne en su seno, a pesar de los vaivenes propios de una institución en crecimiento, como es nuestra augusta institución.

La masonería vista en esta trilogías simbólica, idealista y realista es algo intangible e indefinido que no podemos localizar, definir o analizar a pesar de que es absolutamente real y que está definida de un modo perfecto su orden es asombroso, justo y perfecto, quizás por eso ejerce en nosotros inconfundible seducción, algo misterioso y estimulante que nos arrastra perpetuamente adelante hacia un infinito objetivo. Y cuando te identificas con esta manera de pensar estás haciendo MASONERÍA. SÍ esto es masonería.

Querido Hermano Masón, muchas veces he observado tu actuación en el mundo profano en donde reina la inquietud y el bullicio; pero también te he visto entrar a nuestra Logia, donde reina la dignidad y el orden, y se expe­rimenta una atmósfera fraternal, y como cambia tu conducta y empiezas a mostrar tu conducta masónica en cuerpo, alma y espíritu, y cuando ocupas tu lugar y tu puesto asignado, como te identificas con el, por humilde que sea, y que bien lo desempeñas, porque colaboras con todos los demás con un solo objetivo que los trabajos sean ordenados, bellos, fuertes y llenos de sabiduría y porque no decirlo JUSTOS Y PERFECTOS. Cuando te portas de esa manara eso es HACER MASONERÍA,

Nuestros rituales masónicos, son como el agua fresca de los manantiales perenes, nunca pierden su atractivo, ni cansan, ni se envejecen, antes bien, su belleza, su majestad y su significación aumentan a medida que nos familiarizamos con ellos, nuestros rituales son trozos de suprema literatura, de satisfacción ética y de simbólicos significados. Esto es masonería y algo más.

La fraternidad masónica no sólo debe hablarse y sentirse, sino que debe vivirse en el hogar, en el trabajo, en la logia, y ¿por qué debemos vivirla? Porque la FRATERNIDAD es el verdadero nervio, corazón y espíritu de la Masonería y si la aceptamos sin evasivas, equívocos ni reservas de ningún género podemos llegar a nuestro pleno desarrollo masónico.

Cada secreto comunicado como preludio de ulteriores secretos; cada nuevo toque, cada nueva palabra sagrada conocida, no es en realidad si no una llave de paso que nos abre la puerta del esoterismo filosófico de nuestra orden. Crecer en el conocimiento masónico es hacer masonería y algo más.

Y si la masonería sigue siendo nuestra cuestión, entonces dediquemos a ella, y con ello estaremos haciendo masonería, y algo más.

Ote∴ de Chihuahua Chih, 16 de octubre 2009 E∴V∴ 

Fraternalmente 

Prof. David Hernández Álvarez. ( En el Et∴ Or∴ ).

R∴L∴S∴ Antonio Canales Olivares Número 64.

Los deberes del Aprendiz Masón.

Al ingresar a la Masonería no se tiene generalmente una idea fidedigna de aquello que se va a encontrar; cualquier cosa que se diga sin haber vivido la experiencia es mera especulación y consecuencia, un derroche inútil de energía. Los juramentos que hacemos, siempre los proferimos de palabra, sin antes conocer su contenido. Es como si firmamos un documento en blanco. Pero adquirir estos compromisos no perjudica en lo más mínimo al recipiendario, pues nuestra orden practica una sana moral que es atemporal y por doquier aceptada.

En cualquier época y lugar es bien visto un ser humano que cumple su palabra, paga sus deudas, trata con tolerancia y justicia a los demás, obedece las leyes del lugar en donde vive y respeta a la naturaleza, tanto la suya propia como aquella de todo lo creado. Esa es una moral a prueba de cualquier espacio o tiempo. No hay sofista que pueda derribar tan poderoso argumento.

Litúrgicamente el aprendiz tiene 3 obligaciones fundamentales: la primera; la segunda y; la tercera que no expreso para preservar nuestro secreto y que invito a todos hagamos un esfuerzo de memoria e imaginación para situarnos en la misma sintonía, pues hemos jurado no escribir nuestros secretos.

Profundizando y siguiendo la literatura de Oswald Wirth encontramos que sus deberes hermanos aprendices son: Callar ante los Profanos, buscar la verdad, querer la Justicia, amar a sus hermanos. y someterse a la Ley. ¿Tendrán la energía suficiente para no claudicar? Yo sólo sé que su perseverancia está en el bien.

En general el Masón es un ser humano discreto, pues entiende el poder de la palabra, tanto creativo como destructivo. Por otra parte esa discreción pone de manifiesto que a él no le seducen los títulos, ni las condecoraciones, pues nuestra orden sólo busca en sus adeptos honor, virtud y talento.

La disciplina del silencio es una de las enseñanzas fundamentales de la Masonería. Quien habla mucho piensa poco. No se llega a la Verdad con muchas palabras ni discusiones, sino más bien con el estudio, la reflexión y la meditación silenciosa. Por consiguiente, aprender a callar es aprender a pensar y meditar.

Hay que buscar la verdad. En lo que venimos a trabajar se trata de eliminar los errores que desfiguran la verdad, la verdad está en todas partes, pero oculta. Hay que distinguir de entre lo falso y lo cierto, lo supersticioso de aquello que pueda ser fe o convicción. Por ello el Masón tiene prohibido hacer juicios a priori, para bien o para mal. Debe ser una inteligencia ampliamente abierta a todas las ideas susceptibles de provocar una modificación en las convicciones presentes. El que tiene sus ideas estancadas y trata de conservarlas no es un hombre de hoy, de progreso: es un pontífice que cree que sabe y que tiene fe en su infalibilidad. Si la iniciación no logra desengañarlo es porque cierra los ojos y tiende a permanecer Profano.

En el constante esfuerzo de buscar la verdad, pueden generarse roses; en principio porque ninguno aprecia la realidad igual que otro. En la base de nuestras opiniones están nuestras percepciones. Nadie está en el error absoluto y nadie, por otra parte, puede enorgullecerse de poseer la verdad perfecta. Por ello la Masonería nos recomienda la tolerancia y el respeto absoluto a la libertad de conciencia. Ya lo decía Juárez en el principio de una de sus muchas frases célebres: “Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar…”. Por ello les puedo decir que no tratéis de imponer nuestra manera de ver; llevad a los demás a descubrir lo que vos mismo habéis encontrado. Pensad y haced pensar.

El Masón debe querer la justicia. Esto significa que admitimos nuestra posición como miembros de una sociedad en la cual tenemos que trabajar para que todos podamos acudir y convivamos como hermanos. No debemos perder esa capacidad empática de sentirnos herido por toda iniquidad, aun cuando no seamos la víctima directa. Esto se logra a través del estudio que eleva el nivel de consciencia, ya que aquí se aprende a mirar a los infelices y desvalidos como a uno más de nuestros hermanos.

El respeto a la ley. En cuanto a las leyes positivas, por imperfectas que sean, no son menos respetables. Ellas constituyen el elemento fundamental de toda civilización, nos dan garantías contra las arbitrariedades, aseguran el orden y se imponen como una sanción necesaria del pacto social. Un Iniciado se somete, pues a las leyes aun cuando fueran injustas. El se inclina ante la voluntad general aunque ésta esté equivocada. Sócrates prefirió beber la cicuta antes que sustraerse a la sentencia legal, pero inicua que lo humillaba.

Para el Pensador, la razón es la ley suprema, contra la que no podrá invocarse ninguna estipulación escrita. El Iniciado goza de entera libertad, porque es plenamente razonable y, por consiguiente, no puede hacer sino un buen uso de su voluntad. Se es libre porque se elige con conocimiento de causa y aceptando incluso los imponderables a los cuales siempre estamos supeditados. Al fin y al cabo, la única libertad que se tiene, es la libertad de pensamiento, es la única que se puede alcanzar y asegurar.

FRATERNALMENTE

Luis

M∴M∴

Resp∴ Log∴ Simb∴ Antonio Canales Olivares Número 64.


Bibliografía.

El Libro del Aprendiz, Oswald Wirth.

El sonido.

En la vida todo se expresa en sonidos; en la logia , además del fondo musical, se presentan los sonidos de las palabras, los timbres de voz y la respiración.

La respiración es una cuestión vital, constante y casi imperceptible.

La Palabra es la más Armónica; la de los timbres de voz la sonoridad se normaliza dentro de los rituales.

El Sonido que surge de la palabra caracteriza a cada masón, que se expresa con mayor o menor intensidad, pero que produce sonidos adecuados a sus personalidades; la palabra es fácilmente identificable.

Los armoniosos sonidos de un discurso, producidos técnica y animadamente, llegan a la meta y son captados con interés y amor.

Por eso, cuando hablamos, dentro o fuera de la Logia, imprimimos dulzura, firmeza y, sobre todo, armonía.

El sonido llega al objetivo y, debido a un fenómeno físico, tiene un retorno y un retorno a quien lo produjo; retroalimentado por el bienestar, la satisfacción y el positivismo.

No desperdiciemos nuestras palabras; hay que decirlos con buena intención, porque si son duros, su regreso también será muy duro.

La palabra es un don divino; no hablemos en vano, egoísta y vanamente, sea nuestro sí, sí; nuestro no, no.

Breviario Masónico / Rizzardo da Camino, – 6. Ed. – São Paulo. Madrás, 2014, pág. 363.

¿Masonería o Francmasonería?

Esta vez mi intención es aportar información sobre un tema sencillo, determinar cuál es la acepción más adecuada cuando haya que referirse a la denominación de nuestra orden. En algunos libros se lee Francmasonería, en otros Masonería, en idioma inglés Freemasonry; algunos autores aluden a los operarios de las logias como masones, otros como francmasones y en lenguas anglosajonas se les denomina free masons.  

Nuestra propia liturgia en el instructivo del aprendiz nos señala que deberíamos decir Francmasonería, que es el verdadero nombre; pero el uso ha hecho que sólo se le dé el nombre de Masonería. Por extensión podemos deducir que propiamente, es mucho más adecuado llamar francmasón al iniciado en esta filosofía moral. 

Los autores no llegan a un consenso sobre este tema. Tal parece que el origen etimológico del término es cambiante de acuerdo a la lengua en la que busquemos el significado. Mencionaré algunos ejemplos, cada uno elija el que filosófica, moral y espiritualmente más le aproveche.    

Por ejemplo Jorge Adoum en su obra “El aprendiz y sus misterios” nos explica que el término francmasón se deriva de las raíces “phree” y “messen”, vocablos egipcios que significan, para algunos autores, “hijo de la Luz” y, para otros, “libre constructor”. Esta explicación puede tener cierto fundamento litúrgico y ritualístico, pues el masón una vez iniciado, simbólicamente renace a la luz y con apoyo en los principios de la libertad, la igualdad y la fraternidad, por su propia voluntad emprende el trabajo de construir su propio templo, su propio edificio.

Por su parte Magister en su “Manual del Aprendiz”  afirma que la palabra masón (del latín medieval macio, equivalente de cantero, de donde vino también el alemán Metzen) parece se usó por primera vez en el siglo XIII, siendo exportada de Francia a Inglaterra. La expresión francmasón (masón afrancado o libre de impuestos) aparece por primera vez en 1375.

El origen de esa última palabra se ha relacionado con los especiales privilegios y exenciones concedidos por los pontífices Nicolás III y Benito XII, en vista de la reconocida moralidad de estas corporaciones y de las obras piadosas a las cuales se dedicaban como constructores de Iglesias. Pero el real significado originario de este atributo de francos o libres ( en inglés freemasons) 

En este sentido, Rafael Fulleda Henríquez, también coincide en esencia con Magister, y nos dice que fue en el siglo XIV cuando se empieza a llamar Francmasones a los constructores que se hallaban asociados en Gremios, y se generaliza la palabra Logia para designar el sitio en donde ellos se reunían. 

Según Henri Tort Nougues, en “La Idea Masónica, Ensayo sobre una Filosofía de la Masonería”, en antaño la  libertad de ejercer un oficio estaba supeditada a una reglamentación rigurosa. Se distinguían dos tipos de oficios: los oficios reglados y los oficios jurados. Los oficios reglados estaban regidos por la autoridad pública, que promulgaba una reglamentación a la que habría que someterse si se quería ejercer estos oficios. Los oficios jurados constituían una especie de cuerpo autónomo; la admisión en estos oficios estaba condicionada a la prestación de un juramento. Los Francmasones pertenecían a la categoría de oficios jurados y lograban su pertenencia mediante juramento. 

Los masones constructores entonces se distinguían por su carácter itinerante lo que los colocaba por fuera del control municipal. Naturalmente, estos hombres no podían ser ni esclavos ni siervos, sino “libres” y dueños de su destino personal. Por lo tanto, como nos dice el V.·.H.·. Iván Herrera Michel en su libro Historia de la Masonería la Logia Operativa y sus Masones son desde el principio un fenómeno económico de origen urbano, sin restricción política territorial, que se desarrolla al compás que lo hace la burguesía. 

¿La piedra franca no aporta nada al origen etimológico del término? Pues algo hay de esto. En el libro “La piedra franca” de José Schlosser, nos explica que durante la edad media, fue extraída de las canteras francesas más piedra que en toda la historia del antiguo Egipto. Su destino: la construcción en el norte de Francia e Inglaterra. Gran parte de ella provino de las canteras de Caen. Caen es la capital del departamento francés de Calvados, ubicado al nordeste, entre el estuario del río Sena y la península de Cotentin. Piedras francas, así se denominó a estas piedras de Caen, al igual que a todas las piedras sedimentarias extraídas de otras canteras. 

Distintos autores, especialmente ingleses, han sostenido que de esta designación proviene el free utilizado en Inglaterra para distinguir a los “masons” dedicados a la construcción de catedrales (freemasons) y que su origen está en el nombre que se aplicaba a la piedra de fácil corte y talla, freestone, a diferencia de la roughstone, la piedra dura y de más difícil corte, que era trabajada por los llamados “hard hewers” (“hacheros duros”) o “rough masons”.

No obstante, todos los operarios constructores de catedrales se agrupaban en gremios, independientemente de que el reclutamiento de trabajadores para estos edificios se hacía sin considerar en absoluto su lugar de residencia. La dependencia de un nuevo patrón y la distancia hacían que en el lugar de la obra donde se establecían para trabajar no regía la autoridad de aquellos cuerpos, por lo que el masón era libre (free from …), un franc-mason (y no masón libre),franc-maçon o freemason.  

En estos casos el prefijo “free” se utilizaba separado del nombre del oficio, significando que sus integrantes tenían los privilegios que se habían otorgado al gremio.  obtener el freedom en un gremio, más específicamente en una Compañía de artesanos, significaba ingresar o afiliarse a la misma.

Tal vez para alguno de ustedes, resulte confuso determinar con seguridad cual es el término correcto con el que nos debemos referir a la masonería. Nuestra orden no se desdora porque se le llame de uno u otro modo. Lo que la enaltece es que cada uno de nosotros sea un operario que no cese en desbastar nuestra piedra bruta, para que no se piense que aquí habéis trabajado inútilmente y que habéis gastado vuestras fuerzas en vano. Comprendemos que nuestra obra está con el G.·. A.·. D.·.U.·. y nuestra recompensa en la  estimación y cariño de nuestros hermanos. 

Fraternalmente.

Luis

M∴M∴

Resp∴ Log∴ Simb∴ Antonio Canales Olivares Número 64.