La conciencia.

El hombre presenta, aproximadamente, tres momentos: la Conciencia, la Subconsciencia y la Hiperconciencia. Estos momentos pueden recibir otras nomenclaturas; se utilizan los más comunes, ya que la definición importa poco, pero la comprensión es exacta.

Se dice que es Conciencia, la Sala de los Pasos Perdidos; Subconsciencia, el Atrio e Hiperconciencia, el Templo. Así, la Conciencia del masón será la Manifestación Externa de su Ser; la Subconsciencia, el Hombre Íntimo, lo que sintoniza con su corazón, la Hiperconciencia, es su Parte Divina, mística, esotérica, en resumen, su Templo Interior.

Con esta simple división, entenderemos la diferencia entre el “ego” y el “yo”.

Alexis Carrel es el autor de un magnífico libro: “El hombre, ese desconocido”.

El hombre viaja a través del Cosmos externo y ve el infinito, pero le resulta difícil penetrar dentro de sí mismo, donde puede encontrar tanto infinito como nunca pensó que podría existir.

La búsqueda es una experiencia particular de cada masón que, a través de la meditación, puede “entrar” y “descubrir”, incluso si solo alcanza el umbral.

Cada uno de nosotros debe comenzar esta búsqueda lo antes posible.

Hoy mismo.

Breviário Maçônico / Rizzardo da Camino, – 6. Ed. – São Paulo. Madras, 2014, p. 100.

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