MÁS QUE FILOSOFAR.

Estudiar filosofía no es lo mismo que filosofar. Por tanto, el estudio de la filosofía moral no es lo mismo que practicar las virtudes.  Por extensión, estudiar las virtudes no es lo mismo que hacer Masonería. Me dirán que esto ocurre en el deber ser, solamente. Sin embargo, hay que pensar en ello aunque sea difícil para que en la realidad se materialice y lo podamos percibir en nuestras vidas. 

Debemos aprender a hacer a través de la filosofía. Aplicar la filosofía a la propia vida o para analizar la vida con independencia del tema que se trate. Aprender filosofía es hacerla objeto de estudio. No es lo mismo saber el contenido de un libro de Aristóteles, que aplicar un conocimiento emanado de la obra del estagirita.  En otras palabras,  al leer un recetario sin preparar las recetas; no se está cocinando, solamente estamos aprendiendo de cocina. 

Todo mundo puede intentar ser filósofo, pero se requiere tener un método sistemático para lograrlo. Karl Jaspers en su libro “La filosofía desde el punto de vista de la existencia” nos comenta que el pensar filosófico sistemático requiere un verdadero estudio. Este estudio encierra en sí tres caminos:

Primero, el tomar parte en la investigación científica. Nos introducimos en este camino, si con nuestro estudio tomamos la experiencia de las ciencias, de sus métodos y de su pensar crítico; así vamos a adquirir una actitud científica que es supuesto indispensable de la veracidad en el filosofar. Este estudio también requiere examinar los textos con la técnica de la filología. Esto significa estudiar los escritos, a través del lenguaje como representación cultural, es entender lo que leemos más allá de lo que dicen las palabras, lo cual logramos contextualizándolas de la manera correcta.   

Segundo, el estudio de grandes filósofos. No se llega a la filosofía sino por el camino de su historia. Este camino es para el individuo un trepar, digámoslo así, por el tronco de grandes obras originales. Es como subir a los hombros de gigantes y a partir de ahí. podemos construir ideas nuevas, definitivamente mejorando nuestra visión.  

Tercero, el vivir a conciencia diariamente, la seriedad de las resoluciones decisivas y la responsabilidad de lo hecho y experimentado. Esto significa que aquel que logra filosofar, realmente consigue vivir a través del pensamiento filosófico. La filosofía  tiene que tener consecuencias en la vida diaria, porque así solamente podemos concluir que estamos filosofando y no simplemente estudiando filosofía.

Esto lo traigo a colación porque la Filosofía Moral como tal, sigue siendo filosofía. Debe haber una manera de estudiarla ¿Cómo? Ya sabemos que nuestro método es el simbolismo, pero creo que ese es el modo de enseñanza de la orden; no el método de estudio del masón. El  francmasón tiene como actividad un estudio que implica filosofar, aunque no nos guste ni siquiera leer. Muchas veces se ha dicho que es difícil llevar trabajos a Logia o aportar ideas nuevas; porque en otras tantas ocasiones ya se ha hablado del tema o incluso en la misma tenida, dos o más hermanos dieron cuenta del mismo tema.

Siguiendo las recomendaciones de Jaspers que son también aplicables a la Filosofía Moral, necesitamos leer textos donde se encuentren plasmados pensamientos fundamentados en procedimientos científicos o por lo menos, que pongan de manifiesto cuales son sus bases. Pero también es conveniente leer buscando el mensaje oculto en lo escrito, dando el contexto correcto a las palabras, oraciones y párrafos. 

Es un error suponer que antiguos textos y pensamientos filosóficos quedan en desuso, sólo porque en la modernidad se estima que  se encuentran plenamente superados. Para lograr un dominio profundo de un tema, es necesario analizarlo desde su origen, su desarrollo y su situación presente. Es válido comenzar nuestra labor donde otros dejaron su obra. Recordemos: que para una idea sostenida como  tesis, siempre existirá una antítesis y que cuando estas pugnan con fuerza, en todo momento podrá surgir una idea que toma lo mejor de ambas a manera de síntesis. 

En este sentido, como dije al comienzo: estudiar la Filosofía Moral no es practicar la virtud. Su ejercicio es una actividad individual que trasciende a la vida diaria y exige un estudio. Y por ello el secreto de nuestra Orden es inviolable, pues cada uno lo comprende en diferente modo. Para lograrlo debemos decidirnos con resolución, pero no inmutable, sino examinando y corrigiendo, pero tampoco esto al azar y capricho, sino con la gravedad (importancia) propia de la continuidad en lo intentado que hace del trabajo sucesivo una construcción, la construcción de nuestro templo.

Fraternalmente

Luis.

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